La Familia
La desintegración familiar tiene en la mayoría de los casos,
consecuencias nefastas en las sociedades de todo el mundo. Los peligros a los
que se enfrentan diariamente nuestros jóvenes, tiene que ver con la falta de
atención de los niños (as),
Cómo viven estos niños? Desde edades muy tempranas, se ven obligados a
enfrentar la soledad; la falta de compañía y compromiso desde la familia. Esto
genera inseguridad y malos hábitos en los pequeños ya que un niño (a) que crece en un ámbito de soledad,
carente de afecto, obviamente tiene problemas de autoestima y más posibilidades
de volverse drogadicto y/o delincuente.
Esa necesidad lo obliga a
buscar compañía o afecto en los demás, sin saber quiénes son y los riesgos que pueda correr. Tales peligros no son solamente a
nivel interior, pues la incomunicación y el aburrimiento pueden hacer de ellos
personas miedosas y abandonadas. Dejarlos solos es atentar contra sus derechos,
sin embargo, este flagelo se extiende cada vez más en la vida moderna, la
mayoría de las mamás de todos los estratos trabajan y esto genera desintegración
familiar.
El aumento de la
delincuencia, de la prostitución y muchos otros vicios, se acrecienta
diariamente debido al abandono que tienen que soportar los adolescentes por
parte de sus progenitores. Si la mamá y el papá hicieran presencia física en el
hogar se evitarían las incalculables tragedias que hoy vive la sociedad.
Es evidente que cuando
los adolescentes inician su actividad sexual tienen más libertad y soledad, lo
que aumenta los embarazos adolescentes y por ende los abortos, los nacimientos
ilegítimos y las enfermedades de transmisión sexual. Es común escuchar a muchas
madres jóvenes: "si yo hubiera sabido". Realmente estas situaciones
son tristes, pues el refugio y el hogar de muchos niños (as) hasta altas horas
de la noche, es la calle, lo que trae consigo irresponsabilidad e indisciplina.
Estos niños (as) no tienen buen rendimiento académico, se les
dificulta seguir instrucciones y ser organizados. Una persona que crece en un
hogar limpio y ordenado establece la noción y las costumbres de vivir un mundo
y una vida ordenada. Estando la mamá o el papá en casa, se atiende con mucha
más facilidad las tareas escolares y hogareñas, lo que desarrolla en los
pequeños y jóvenes buenas costumbres, y esto
les da sensación de seguridad pues, el niño (a) identifica los papeles
de una familia bien conformada y lo que compete a cada uno de los miembros de
una sociedad.
Es triste que los buenos
modales se pierdan, pues con ellos se pierden también los valores más
importantes como: el respeto, la responsabilidad, la tolerancia, la autoestima
y muchos otros que en otras épocas eran el soporte de la buena convivencia.
Pese a todos los
problemas que vive la humanidad, es necesario que las madres ingresen con mayor
frecuencia a la vida laboral a la fuerza, pues la vida moderna así lo exige, lo
que causa más divorcios y/o separaciones y por consiguiente más hogares
encabezados por uno de los dos padres, abuelos, sin contar con los huérfanos de
padres vivos, los que se quedan con otras personas cuando sus padres han
emigrado a otros países en busca de oportunidades laborales, dejando sus hijos
(as) a la deriva.
Hay muchas explicaciones
para la desintegración de la familia, la modernidad aumenta la necesidad de
contar con dos sueldos, por otra parte la liberación femenina; toda mujer
quiere trabajar para ser independiente, lo cierto es que el ideal de súper mujer
sólo se ve en la actualidad, pues ella hoy se ha convertido en la cabeza de la
familia, la jefe de la oficina o la trabajadora normal, la madre, la esposa… es
decir, se ha convertido en todo, para todos los demás.

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